23 empleados de un gimnasio de Bahía Blanca clausurado piden volver a trabajar y temen quedarse en la calle
La clausura del Sport Club tras la muerte de un cliente dejó a 23 empleados sin trabajar. ¿Qué reclaman y qué respuesta obtuvieron? Los detalles de una situación que genera incertidumbre.
La clausura del Sport Club de Bahía Blanca, ordenada tras la muerte de Juan Roberto Cafasso, dejó a 23 trabajadores en un limbo laboral. Los empleados presentaron un reclamo formal ante el Tribunal Municipal de Faltas N°1 para recuperar sus puestos, mientras la causa por homicidio culposo avanza en la Justicia.
¿Qué pasó en el gimnasio?
El establecimiento permanece cerrado desde que Cafasso, de 54 años, falleció tras caer desde un entrepiso de más de tres metros de altura. El hecho ocurrió en julio y desencadenó una investigación judicial que busca determinar si hubo fallas en las condiciones de seguridad.
La Fiscalía ya secuestró celulares, notebooks y dispositivos de almacenamiento de propietarios y encargados para analizar comunicaciones. También se investiga si existieron advertencias previas sobre posibles riesgos en la estructura.
El reclamo de los trabajadores
Los empleados autoconvocados presentaron un escrito que fue incorporado al Expediente N°1-2026-18081. En él piden que, una vez cumplidos los requisitos necesarios, se les permita retomar sus tareas.
“Queremos saber qué falta”, dijo Nadia, una de las trabajadoras, al medio 0291.com.ar. Según explicó, decidieron hacer visible su situación después de varias semanas sin poder trabajar.
Son 23 empleados entre profesores, personal de recepción, administración y mantenimiento. La medida también afecta a proveedores y otros prestadores vinculados al gimnasio.
Si bien los responsables del club mantienen el compromiso de abonar los salarios, la incertidumbre crece a medida que se prolonga la clausura. “Nadie se quiere quedar sin trabajo”, sintetizó Nadia.
¿Qué piden exactamente?
Los trabajadores aclaran que su reclamo no busca interferir con la investigación ni desconocer el impacto de la muerte de Cafasso. Lo que piden es que los tiempos judiciales se diferencien de los trámites administrativos necesarios para una eventual reapertura.
“Queremos certezas sobre los requisitos que deben cumplirse y cuáles son los pasos pendientes”, remarcaron. Además, solicitan que se preserve la fuente laboral y que se establezcan reglas claras sobre el futuro del gimnasio.
Mientras la causa sigue en etapa investigativa bajo la figura de homicidio culposo, los empleados intentan sostener sus ingresos y evitar que la clausura termine en la pérdida de decenas de puestos de trabajo.