210 descendientes de una pareja siciliana se reunieron en Toay: el detalle que nadie esperaba
Más de 200 personas se sentaron a la misma mesa en Toay para celebrar una historia que empezó hace más de un siglo, cuando una pareja siciliana bajó de un barco sin imaginar lo que vendría. Lo que descubrieron sobre sus raíces dejó a todos sin palabras.
El salón del Club Italiano, en Sáenz Peña, Toay, fue el punto de encuentro para 210 miembros de la familia Rosignolo Raspantti que este domingo participaron de un almuerzo a la canasta. La jornada, que en un principio estaba pensada para apenas 50 personas, terminó multiplicándose hasta superar las dos centenas.
“Pocholín”, Pablo y Carina Rosignolo fueron los encargados de articular el reencuentro. La convocatoria reunió a nietos, bisnietos, tataranietos y choznos de Giuseppe Rosignolo y María Raspanti, la pareja que llegó desde Italia en 1905 y que tuvo catorce hijos en Argentina.
De Sicilia a La Pampa: la historia de los Rosignolo Raspanti
Según la reconstrucción que hizo la propia familia, José y María partieron en 1905 desde Sicilia rumbo a América. Tras cruzar el Atlántico, llegaron a Buenos Aires y se trasladaron a Pellegrini, en la provincia de Buenos Aires, donde los esperaban unos paisanos: la familia Lobótrico.
En 1914, un tío cura que vivía en Corrientes les pidió que se mudaran a esa provincia. Luego regresaron a Pellegrini y, en 1921, con varios hijos, se establecieron definitivamente en La Pampa, que por entonces era Territorio Nacional.
“Aquí, en esta provincia, ven crecer a sus hijos, dedicados todos a las tareas rurales, llegan los primeros nietos y poco a poco la familia se va agrandando”, contaron desde la familia.
La mayoría de los presentes reside en Toay y Santa Rosa, aunque también viajaron desde Buenos Aires, San Juan, Neuquén y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La reunión de este domingo no fue la primera: ya habían organizado otra en el año 2000.