1.700 misioneros se anotaron para aprender un oficio: qué pasará con los que quedaron afuera
Miles de misioneros se anotaron para formarse en oficios con salida laboral, pero la demanda desbordó el cupo. Qué evalúa el Gobierno con quienes quedaron afuera y qué pasará con la entrega de certificados.
La Escuela Misionera de Oficios cerró su primera convocatoria con 1.700 postulaciones para los cursos que se dictan en Oberá, Eldorado y San Vicente, y ahora el Gobierno provincial evalúa cómo seguir con una iniciativa que desbordó las expectativas.
El ministro de Educación, Ramiro Aranda, anticipó que el programa podría repetirse el año próximo y que una de las prioridades será atender a quienes no consiguieron lugar. "La idea es poder replicar el año que viene, ya sea para otros municipios o tal vez atender a quienes no pudieron ingresar por la altísima demanda que tuvo esta Escuela de Oficios", afirmó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Una oferta que nació de la demanda real
Las especialidades no se eligieron al azar. Según explicó el funcionario, antes de abrir la inscripción se hizo un relevamiento junto a los ministerios de Industria y de Trabajo, con contacto directo con empresas y representantes del sector productivo.
Ese trabajo permitió detectar en qué localidades había vacantes y necesidad de mano de obra calificada, y así armar los contenidos de cada curso. Entre las propuestas aparecen automatización de procesos, electricidad industrial y soldadura industrial, además de otras alternativas definidas según los pedidos de cada municipio.
"Estas capacitaciones son pedidos del sector productivo", subrayó Aranda. La intención es que lo aprendido en el aula tenga aplicación concreta en un puesto de trabajo.
Certificación con respaldo universitario
El programa se lleva adelante con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), que certifica las capacitaciones, y cuenta con el impulso de la Alianza para la Integración Productiva (ALINPRO) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
Para el ministro, esa acreditación es un plus para los participantes: no solo ordena la formación, sino que les da una herramienta concreta para sumar a sus currículums.
Clases intensivas y entrega de certificados en diciembre
Los cursos tienen modalidad intensiva y se dictan por la tarde y la noche, pensados para que puedan participar quienes ya trabajan o estudian y no quieren interrumpir esas actividades.
"Finaliza ahora a fin de año; en diciembre vamos a estar haciendo la entrega de los certificados", indicó Aranda.
Con esa primera camada se medirá la respuesta de los asistentes y las chances reales de vinculación laboral. Esos resultados definirán si la propuesta se extiende a otras localidades o si se generan alternativas para los que quedaron fuera por la cantidad de solicitudes.
El ministro remarcó que el proyecto es fruto de un trabajo que arrancó a comienzos de año y de la articulación entre distintas áreas del Gobierno provincial, los municipios, la UTN y el sector productivo.
Pasantías para estudiantes secundarios
En la misma entrevista, Aranda se refirió al marco provincial para las pasantías de alumnos del secundario, otra iniciativa que busca acercar la formación educativa al mundo del trabajo.
Según explicó, el decreto apunta a unificar criterios sobre las horas de práctica y a dar mayor previsibilidad a las escuelas, sobre todo en materia de seguros. El objetivo es que los estudiantes lleguen al egreso con experiencia laboral.
El funcionario sostuvo que las prácticas también pueden abrir puertas a futuras contrataciones, porque las empresas conocen el desempeño de los chicos durante su formación. De hecho, mencionó que ya hay casos de jóvenes que, tras destacarse en una pasantía, lograron incorporarse al ámbito laboral.